Santolina melidensis un endemismo del área serpentínica de la comarca de Melide (A Coruña). Se trata de un caméfito postrado, de hasta 30cm de altura que crece en suelos esqueléticos. Su distribución se restringe a la zona más termófila del afloramiento ultrabásico, en el valle del río Ulla y Río Seco. Vive en pastizales vivaces que colonizan suelos esqueléticos de las áreas más térmicas de las serpentinas de Melide, en altitudes comprendidas entre 300 y 430m, comportándose como especie pionera en la recolonización de suelos alterados. Constituyen esos pastizales vivaces una asociación endémica de los suelos sepentínicos de Galicia denominados Sagino merinoi-Plantaginetum radicatae (Rodr. Oubiña & S.Ortiz 1991).


Los suelos esqueléticos derivados de rocas serpentinizadas son suelos de escasa fertilidad, relacionada con el exceso de magnesio y el alto contenido en elementos tóxicos. Comparte hábitat con otras especies endémicas como Armeria merinoi, Leucanthemum gallaecicum, Sagina merinoi y Centaurea janerii subsp. gallaecica. En estas serpentinitas aparecen las únicas poblaciones gallegas de algunas especies como Aster aragonensis, Erica scoparia y Seseli montanum subsp. montanum.

Puede también colonizar suelos removidos como taludes de caminos o canteras.

Sus características identificativas son las siguientes: capítulos de flores amarillo-anaranjadas, tallos vegetativos de glabros a glabrescentes, con los ramos floríferos patentes y divergentes. Hojas dimórficas, las adultas tuberculadas, con número de lóbulos relativamente reducido, y las juveniles de pectinado a pinnatífidas. Es una planta alógama y hermafrodita que florece entre junio y agosto y fructifica entre julio y septiembre. Su polinización es entomófila y su modo de dispersión barocora. No presenta estrategias de reproducción asexual. Es monoica y parcialmente auto-incompatible.